Cuando un compositor de la talla de Michael Kamen dice adiós a la temprana edad de 55 años algo se quiebra en el corazón de los amantes de la buena música, en especial cuando se piensa en las obras que no han podido ver la luz. Su legado es uno de los más notables del séptimo arte y en él destacan bandas sonoras de la repercusión de La zona muerta, Brazil, Arma letal, Resplandor en la oscuridad, Más allá de los sueños, Don Juan de Marco, Profesor Holland u Open range. Habitualmente encasillado, por lo demás de forma injusta, en el cine de acción, Kamen siempre ha sido, en realidad, un artista que ha pretendido huir de las etiquetas. Su música, caracterizada por un estilo de inconfundibles tonalidades, deambula entre el clasicismo más enérgico y el experimentalismo más arriesgado.
Uno de sus scores más reconocidos entre los aficionados es Los inmortales (Highlander, 1986), fantasía medieval dirigida por el irregular Russell Mulcahy que aúna con gran prestancia el cine romántico con el fantástico y de aventuras. El filme recurre desde el punto de vista musical a un juego ciertamente arriesgado: conjuntar las canciones del grupo británico Queen con la partitura académica de Kamen. Así, lo que en un principio podría resultar anacrónico acaba convirtiéndose en un artilugio que sale muy airoso, en especial la capacidad de un score original poderoso en lo instrumental que es consciente de la hermandad que no debe traicionar y que, en última instancia, acaba imponiéndose a unas canciones con innegable carisma pero poco sutiles en su traspaso a la pantalla grande.
Tras diez scores más bien desconocidos, salvo el perteneciente a la película protagonizada por Sean Connery en 1976 The next man, la oportunidad que todo compositor espera le llegó a Michael Kamen en 1983 con The dead zone (La zona muerta), la extraordinaria adaptación cinematográfica de la novela de Stephen King realizada por David Cronenberg.
Kamen partió del Segundo movimiento de la Sinfonía nº 2 de Jean Sibelius (autor del que también arreglaría su Finlandia para Die hard 2), para escribir una partitura de profunda melancolía cuyo romanticismo se ve reforzado por una temática centrada en la descripción tonal del amor imposible y de la muerte.
The dead zone es una muestra palpable de la capacidad de Kamen para construir scores cuyo dramatismo va má allá de lo superfluo, tomando, además de Sibelius, la referencia de otro autor clásico: Bernard Herrmann. Es pues una obra 'a tres manos' sobrecogedora en su afán por evocar lo trágico de la existencia humana.
En 1988, y con 40 años, Michael Kamen se encontraba ya en la cúspide de su carrera. Scores tan importantes como The dead zone, Brazil, Highlander, Lethal weapon, Die hard o Suspect le situaron en una posición de privilegio dentro de la compleja y, en ocasiones, caprichosa industria cinematográfica. Un estilo a medio camino entre lo contenido y lo intenso le confería un carácter abierto a la hora de adaptarse a todo tipo de producción.
El singular realizador Terry Gilliam era consciente de este don de Kamen y no dudó en contratarle para su alocada aventura The adventures of Baron Munchausen (Las aventuras del Barón Munchausen), uno de los más sonoros fracasos comerciales de la década. Lo excéntrico de la propuesta supuso una oportunidad de oro para el músico neoyorquino, quien exprimió el componente circense del argumento ofreciéndonos todo un recital lleno de momentos majestuosos y épicos, pero que no desdeñaban las sonoridades más próximas a lo bucólico. De hecho, The adventures of Baron Munchausen es una odisea artística desde la música hasta el diseño de vestuario, sin olvidar la fotografía o los decorados.
Orquestadores: John Fiddy, Alan Arnold, Michael Kamen, Edward Shearmur, Fiachra Trench & Rick Wentworth.
Compuesta entre las enérgicas The three musketeers y Die hard: With a vengeance, Don Juan DeMarco es una de las bandas sonoras de corte romántico más elegantes de las últimas décadas. Para su elaboración, el añorado Michael Kamen escribió una partitura que exaltaba el poder de la pasión amorosa desde su lado más vehemente, casi como si se tratase de una adaptación musical moderna de la temática barroca en la que imperaba una visión más lírica.
Don Juan DeMarco fue en su momento un relativo fracaso de taquilla y crítica, aunque hay que reconocer que el guión escrito por Jeremy Leven (director a su vez del largometraje y autor de The legend of Bagger Vance y My sister's keeper), no carece de ingenio, en especial en los momentos cómicos. Además, la sutil y muy irónica interpretación de Johnny Depp resalta el lado jocoso del filme.
La banda sonora se abre con la canción interpretada por Bryan AdamsHave you ever really loved a woman?, de notable éxito en su momento, a la que le sigue el sensible score original de Kamen, quien contó con la inestimable colaboración del gran guitarrista español Paco de Lucía, cuya contribución aportó el inevitable, y por otro lado muy necesario, aire ibérico a la partitura. De entre los temas sobresale el final, Doña Ana, uno de los más conseguidos de la extensa filmografía del músico neoyorquino por su lúcido sentido de lo arrebatado.
Antes de The Pacific, Tom Hanks y Steven Spielberg apadrinaron otro gran proyecto televisivo de carácter bélico e histórico, Band of brothers (Hermanos de sangre), considerada como una de las series más importantes de todos los tiempos (en IMDB alcanza la increíble calificación de 9,6).Fue uno de los últimos trabajos del gran músico neoyorquino Michael Kamen, quien, al igual que Hans Zimmer, Blake Neely y Geoff Zanelli con The Pacific, escribió una partitura de profundas emociones construida desde el lado más humano de la historia.
Band of brothers huye del componente enfático para decantarse por una línea melódica más en apariencia ligera pero que, en el fondo, esconde un refinado sentido de lo trágico, aunque desde la evocación y el honesto homenaje a unos hombres y mujeres en busca de la paz. Kamen era un autor de innegables capacidades en su dominio de la orquesta, y en el presente score volvió a mostrar su estilo de contenida sobriedad que contribuyó de manera notoria al éxito de una producción que ha marcado un hito dentro de la televisión.
Orquestadores: Geoff Alexander, Robert Elhai y Blake Neely.
Hasta quince orquestadores (incluido el propio autor) hicieron falta para el score de Michael Kamen para la película de Kevin Reynolds Robin Hood: Prince of thieves (Robin Hood: Príncipe de los ladrones). Posiblemente sea la banda sonora más arreglada de la historia, y en este sentido es difícil saber hasta qué punto es una obra de Kamen. No obstante, su inconfundible estilo está presente en toda ella, y a buen seguro que dichos orquestadores han sido necesarios por dos motivos: la complejidad de la composición y la premura de tiempo de cara al estreno.
Recuerdo el día que la vi, antes de haber escuchado su música, y todavía hoy permanece en mi memoria el impacto que me produjo su Main title. Es un ejemplo perfecto de lo que debe ser un prólogo espectacular y sutilmente elaborado. A partir de este inicio Kamen desarrolla todo un conjunto sinfónico que se limita, en apariencia, a subrayar la trama, pero que, en el fondo, resulta una partitura de compleja estructura temática que aún hoy en día es un clásico de la música cinematográfica.
Orquestadores: Chris Boardman, Harvey Coen, Don Davis, Richard Davis, Jack Hayes, Elliot Kaplan, Albert Olson, Lolita Ritmanis, Patrick Russ, William Ross, Michael Kamen, Jonathan Sacks, Brad Warnaar, Mark Watters y Bruce Babcock.
Die hard (La jungla de cristal) es hoy en día ya un clásico del cine de acción. De hecho, en la web Internet Movie Data Base su nota media alcanza el 8,3 , algo bastante inusual en la mayoría de las películas comentadas del género en dicha página. La película de John McTiernan, que encumbró en su momento al siempre irregular Bruce Willis, mantiene durante todo su metraje al espectador en un estado a medio camino entre la incredulidad y el asombro.
En lo relativo al score de Michael Kamen, editado oficialmente por Varèse 14 años después de su composición, es una muestra de su singular talento para subrayar los momentos más dinámicos de cualquier filme, aunque también saca a relucirlo en aquellos en los que el dramatismo tiñe la pantalla. Kamen crea una obra abiertamente sinfónica, de incidentalidad a prueba de vulgaridades y llena de momentos inspirados, y que, como un personaje más, forma una simbiosis perfecta con la propia película.
Orquestadores: Bruce Babcock, Chris Boardman, Philip Giffin y Fiachra Trench.
Música adicional: Bruce Babcock y John Scott (no acreditado).
Lethal weapon (Arma letal) es un ejemplo de lo que debe ser una banda sonora de acción, pues combina con singular destreza la música pop-rock y la sinfónica, en una especie de simbiosis orquestal que resume el estilo ecléctico del añorado Michael Kamen.
Para el dinámico filme de Richard Donner (director también de las tres continuaciones), el compositor neoyorquino contó con la inestimable colaboración de David Sandborn (saxo) y Eric Clapton (guitarra), aunque en ambos casos su participación más que reflejar la eficiencia de sus creaciones musicales demostró su capacidad interpretativa en sendos instrumentos.
Lethal weapon fue editada en 1987 en una de esas publicaciones paupérrimas en cuanto a la extensión del score, dejando de lado gran parte del memorable trabajo de Kamen. Afortunadamente, en 2002 apareció en el mercado una nueva edición que sí incluía los mejores momentos de acción de la música de Kamen, en especial los pertenecientes al epílogo de la película, y que reflejaban su maestría en el dominio de las escenas de acción.
Orquestadores: William Ross, Bruce Babcock, Chris Boardman, Philip Giffin y Michael Kamen.
Todos echamos de menos a Michael Kamen. De entre sus bandas sonoras, como con cada gran autor, es difícil elegir una que destaque sobre las demás. De hecho, en este viaje musical de 365 días de recorrido temporal es muy probable que los compositores que han pasado, y pasarán, a la historia del cine repitan más de un score.
Confieso mi admiración por bandas sonoras suyas como Die hard, Lethal weapon (modélicas en su estilo), The dead zone, Don Juan de Marco u Open range, pero la que permanece más en mi memoria musical es What dreams may come (Más allá de los sueños), Oscar en su día a los mejores efectos visuales y canto sinfónico de majestuosa belleza. En particular hay un tema, en forma de tríptico Summerland & The painted world / The painted bird flies / Christy flies, que describe a través de melodías melancólicas un mundo idealizado símbolo del Edén que sirve de fondo pictórico a la película. Pero todos los temas configuran una obra de singular belleza que va de lo dramático a lo excelsamente romántico; un romanticismo en el fondo próximo a la sensibilidad elegante de la que Kamen siempre ha hecho gala.
En un principio los productores habían contratado al maestro Ennio Morricone para componer la música, lo cual hizo pero fue rechazada, decantándose finalmente (y desde mi punto de vista afortunadamente) por el score de Kamen, quien supo plasmar mucho mejor en el pentagrama toda la fuerza visual de las imágenes.