En 42 años de carrera dentro del mundo del cine, Marvin Hamlisch no se ha caracterizado por ser un compositor en exceso prolífico, pues sus bandas sonoras son poco más de 50. Desde The swimmer, su reluciente score inicial, hasta The informant, el músico neoyorquino se ha forjado un más que merecido prestigio, en especial en 1974 cuando recibió tres Oscar, dos por The way we were (canción y score) y uno por The sting (adaptación).
The sting (El golpe) es considerada como una de las 1oo mejores películas de la historia del cine. La cinta dirigida por George Roy Hill reunió a dos estrellas del calibre de Robert Redford y Paul Newman, pocos años después de que el brillante terceto trabajara junto en Butch Cassidy and the Sundance Kid. La partitura musical fue encargada a Hamlisch, quien se decantó por las creaciones del mítico Scott Joplin, perfecto para decorar la ambientación del filme: los años 30. Sus célebres rags cobran de nuevo vida en los arreglos de Hamlisch, quien acentúa aún más si cabe el carácter pegadizo de unas melodías que hicieron furor en su momento y que volvieron a tener un notable éxito en los 70 gracias al largometraje de Roy Hill.
Con apenas 23 años el joven Marvin Hamlisch inaugura su fructífera carrera como compositor cinematográfico en 1968 con esta inclasificable película producida y protagonizada por el gran Burt Lancaster, odisea personal que fue un estrepitoso fracaso en su época y que tardó dos años en estrenarse. Sin duda alguna, el score de Hamlisch es, junto al Ciudadano Kane de Bernard Herrmann, la obra iniciática más sobresaliente de la música cinematográfica. Quizás la comparación con Herrmann sea un tanto excesiva, pero hay que reconocer que la fuerza y la inspiración inusual del score de Hamlisch bien se merecen dicha comparación.
Es una música de claras influencias pop y jazz en muchos cortes, pero que destaca de manera ejemplar en aquellos temas de impresionante dramatismo orquestal y que sobrecogen por su energía y dinamismo. FSM vuelve una vez más a sorprendernos agradablemente con una edición lujosa y de cuidadísimo sonido. Imprescindible.